El running castiga las piernas de forma acumulada: miles de zancadas por sesión, cada una generando una pequeña onda de choque que sube desde el pie hasta la cadera. El volumen semanal de un corredor amateur serio (60, 70, 80 kilómetros) deja una huella en el tejido muscular que no se ve pero que el cuerpo tiene que gestionar.

La presoterapia acelera el proceso de limpieza metabólica y reducción del edema intramuscular que el cuerpo lleva horas haciendo solo. La diferencia entre gestionarlo con presoterapia o dejarlo al tiempo puede ser de 12 a 24 horas de recuperación, en un contexto de cinco días de entrenamiento semanal.

Las piernas durante y después de correr

Durante la carrera, la contracción muscular repetida comprime los vasos linfáticos y venosos, actuando como una bomba que impulsa el retorno venoso. Cuando paras, esa bomba se detiene. El líquido intersticial acumulado en los tejidos (producto de la inflamación fisiológica del esfuerzo) ya no tiene la misma presión para salir. Los cuádriceps se endurecen, los gemelos se tensan.

Las botas de presoterapia replican ese trabajo de bombeo de forma mecánica. La compresión secuencial desde el pie hacia el muslo empuja ese fluido hacia los ganglios linfáticos inguinales y el sistema venoso profundo. Hay evidencia medible: los marcadores bioquímicos de inflamación y la velocidad de recuperación de la función muscular mejoran con su uso sistemático.

Protocolo según el tipo de sesión

Series e intervalos: son las sesiones con mayor generación de acidosis y acumulación de lactato. Una sesión de presoterapia en la primera hora después, de 30-35 minutos con presión media, da el mejor resultado. Esperar a la noche reduce el beneficio porque la inflamación ya habrá avanzado sola.

Rodajes largos: tras más de 90 minutos de carrera, el daño muscular es distinto: menos acidez, más microtraumas mecánicos. Puedes hacerla con más margen temporal, aunque antes de las dos horas sigue siendo el punto óptimo. La duración recomendada es 40-45 minutos porque el daño llega más profundo en el tejido.

Rodajes suaves o regenerativos: 20-25 minutos son suficientes. El objetivo es mantener el drenaje activo. Trátala como parte del enfriamiento.

La presoterapia en la preparación de una maratón

Preparar una maratón significa acumular semanas de volumen progresivo hasta llegar al pico y luego reducir para llegar fresco al día de la carrera.

La tirada larga del domingo suele cuidarse bien. El problema está en el martes o el miércoles siguiente: si llegas a esas series sin haber recuperado bien, la calidad de ese entrenamiento baja. Multiplicado por dieciséis o veinte semanas, el resultado son adaptaciones de menor calidad.

Usar la presoterapia los días posteriores a la tirada larga (domingo noche, lunes y martes) cambia ese patrón: el tejido llega a la sesión del miércoles con menos carga residual. La recuperación forma parte del entrenamiento.

La semana de la maratón

Llegar a la maratón con las piernas frescas requiere gestionar bien los siete días previos: la fase de descarga y la recuperación activa.

Una sesión diaria de 20-25 minutos con presión moderada durante la semana de competición mantiene los tejidos sin retención y la circulación activa. Llegas al kilómetro 32 con más margen.

recovery plus presoterapia para runners

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