Cuando utilizamos un equipo de presoterapia es fácil pensar que cuanta más presión apliquemos, mejores serán los resultados.

Más intensidad. Más compresión. Más efecto.

Parece lógico, pero la realidad es bastante más interesante.

La presión es una variable importante en una sesión de presoterapia, pero no es la única. También intervienen el programa utilizado, la duración de la sesión, el objetivo y las características de cada persona.

Entonces, ¿subir la presión al máximo significa recuperar mejor?

No necesariamente.

¿Más presión significa mejores resultados en presoterapia?

¿Qué significan los mmHg en presoterapia?

La presión de los equipos de presoterapia suele expresarse en mmHg (milímetros de mercurio), una unidad que también se utiliza, por ejemplo, para medir la presión arterial.

En términos sencillos, indica la presión que ejercen las cámaras de aire de las botas o prendas durante sus ciclos de inflado y desinflado.

Cuanto mayor es el número de mmHg, mayor es la presión ejercida.

Pero aquí aparece la primera idea importante:

sentir una compresión más intensa no significa automáticamente obtener mejores resultados.

La presión no debería entenderse como una escala en la que siempre gana el número más alto, sino como un parámetro que podemos adaptar según el objetivo de cada sesión.

Entonces, ¿más presión produce un efecto mayor?

En determinados aspectos, sí.

Un estudio publicado en 2024 comparó sesiones de compresión neumática intermitente a 80 mmHg y 200 mmHg en deportistas.

Los investigadores observaron que ambas intensidades modificaban temporalmente algunas variables relacionadas con el flujo sanguíneo y que la presión de 200 mmHg producía un efecto hemodinámico mayor durante la sesión.

Sin embargo, apenas dos minutos después de finalizarla, las variables estudiadas habían regresado a valores cercanos a los iniciales.

Y aquí está el matiz importante:

una presión mayor puede producir una respuesta fisiológica mayor mientras utilizamos el equipo, pero eso no significa necesariamente que vayamos a recuperar mejor después.

¿Qué dice la ciencia sobre la recuperación?

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 analizó 17 estudios y 319 participantes para estudiar los efectos de la compresión neumática intermitente sobre la recuperación deportiva.

Los resultados muestran posibles beneficios, especialmente en algunas medidas relacionadas con la percepción de dolor o molestias musculares, aunque los efectos sobre función muscular y otros marcadores de recuperación son más variables.

Entre los protocolos analizados eran frecuentes sesiones de aproximadamente 20-30 minutos y presiones cercanas a 80 mmHg.

Pero esto no significa que 80 mmHg sea una especie de cifra mágica.

Simplemente nos demuestra algo importante: para obtener efectos de la presoterapia no es necesario utilizar siempre las presiones máximas disponibles.

De hecho, un ensayo publicado en 2026 utilizó sesiones de 30 minutos a 200 mmHg después de partidos en futbolistas internacionales sub-19.

Los investigadores no encontraron mejoras significativas frente al placebo en las variables estudiadas de recuperación neuromuscular, fatiga, dolor muscular o determinados marcadores bioquímicos durante las 48 horas posteriores al partido.

Por tanto:

Más presión no equivale automáticamente a más recuperación.

Eso tampoco significa que las presiones altas sean inútiles o incorrectas.

Significa que la relación entre presión y resultados no es simplemente “cuanto más, mejor”.

Entonces, ¿qué presión debería utilizar?

Aquí probablemente está la pregunta más importante.

Y no existe una cifra universal que sea perfecta para todas las personas y todas las situaciones.

La presión adecuada dependerá de factores como:

  • el objetivo de la sesión;
  • el programa utilizado;
  • la duración;
  • la tolerancia de cada persona;
  • su experiencia utilizando presoterapia;
  • y las características concretas del equipo.

Por eso tiene mucho más sentido pensar en una combinación:

PRESIÓN + PROGRAMA + DURACIÓN + OBJETIVO

Una persona que utiliza presoterapia como parte de una rutina de bienestar no tiene necesariamente las mismas necesidades que alguien que acaba de terminar un entrenamiento exigente.

Y alguien que empieza a utilizarla tampoco tiene por qué sentirse cómodo con la misma presión que un usuario experimentado.

La posibilidad de regular la intensidad existe precisamente para adaptar la sesión a cada situación.

¿Debe apretar mucho para funcionar?

La compresión debe sentirse, pero una sesión de presoterapia no debería convertirse en una prueba para comprobar cuánto eres capaz de aguantar.

Más dolor no significa más efectividad.

Más incomodidad tampoco.

Un consenso internacional sobre terapias de compresión identifica la incomodidad y el dolor entre los efectos adversos leves más frecuentes cuando la compresión no se adapta correctamente. Los efectos graves son muy poco frecuentes cuando los dispositivos se utilizan correctamente y se tienen en cuenta las posibles contraindicaciones.

Por tanto, la sesión debería resultar intensa cuando corresponda, pero también confortable.

Si aparecen dolor intenso, entumecimiento, pérdida de sensibilidad u otras molestias anormales, lo adecuado es detener la sesión y revisar la configuración.

¿Cuánto debería durar una sesión de presoterapia?

Tampoco existe una duración universal.

En los estudios sobre recuperación deportiva son habituales protocolos de aproximadamente 20 a 30 minutos, aunque la duración debe adaptarse igualmente al objetivo, al programa y al usuario.

Una buena sesión no consiste en aplicar la máxima presión durante el máximo tiempo posible.

Consiste en utilizar correctamente las posibilidades que ofrece el equipo.

Más no siempre significa mejor

La presión importa.

Pero no debería convertirse en una competición por alcanzar el número de mmHg más alto.

La evidencia científica disponible muestra que aumentar la presión puede modificar determinados efectos fisiológicos, pero no permite afirmar que:

MÁS mmHg = MEJOR RECUPERACIÓN

El objetivo debería ser encontrar una configuración adecuada para cada persona y para aquello que queremos conseguir.

En Recovery Plus entendemos la presoterapia precisamente de esa manera: tecnología adaptable a diferentes personas, necesidades y objetivos, desde la recuperación deportiva hasta una rutina de bienestar.

Porque cuando hablamos de recuperación, la tecnología no consiste simplemente en aplicar más.

Consiste en aplicar mejor.

¿Tienes dudas sobre qué equipo o configuración puede adaptarse mejor a ti?
Descubre nuestros equipos en recovery-plus.es o ponte en contacto con nosotros y te asesoraremos.

Si padeces alguna enfermedad vascular, circulatoria o cardíaca, alteraciones importantes de sensibilidad u otra condición médica que pueda afectar al uso de sistemas de compresión, consulta previamente con un profesional sanitario.

¿Más presión significa mejores resultados en presoterapia?

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