El ciclismo tiene una paradoja fisiológica: es el deporte aeróbico de mayor volumen potencial (un ciclista aficionado puede hacer 10-15 horas semanales en bici) pero la posición en la que se practica es mala para el retorno venoso. Sentado con las caderas flexionadas durante horas, la postura compromete el flujo linfático y venoso de las piernas justo cuando el músculo más trabaja.
Al acabar una salida larga, las piernas de un ciclista están cansadas por el esfuerzo metabólico e hinchadas por retención de líquido que la postura en bici ha dificultado drenar durante horas. La sensación de piernas pesadas y «rellenas» que los ciclistas conocen es edema postural y metabólico combinado.
El ciclista necesita la presoterapia de forma distinta al corredor
Un corredor tiene la bomba muscular activa en cada zancada: el impacto y la contracción ayudan al retorno venoso. El ciclista tiene el músculo activo pero en una posición que no favorece ese retorno. Al acabar de correr, las piernas están fatigadas pero drenadas; al acabar de pedalear, están fatigadas y mal drenadas.
La presoterapia resuelve ese problema. En cuanto te bajas de la bici y te pones las botas, estás compensando horas de postura sedente con compresión activa. Para el ciclista, la presoterapia post-salida es parte de la recuperación.
Protocolo según el tipo de salida
Salida corta de menos de 90 minutos o rodillo: 20-25 minutos son suficientes. El objetivo es mantener el drenaje activo y reducir la retención postural de la sesión.
Salida de fondo de 3-5 horas: 40-45 minutos, dentro de la primera hora después de bajarse de la bici. La cantidad de líquido retenido y la fatiga muscular acumulada justifican el tiempo extra. Combinar la presoterapia con las piernas elevadas (una almohada bajo los talones en posición tumbada) potencia el retorno venoso pasivo.
Días de doble sesión (rodillo mañana + salida tarde, o viceversa): 15-20 minutos con presión moderada entre sesiones. Es un reset circulatorio que reduce la fatiga acumulada antes de la segunda sesión.
Training camps y concentraciones
Los training camps se han puesto de moda entre profesionales (que los usan en pretemporada) y aficionados: son la oportunidad de escapar una semana para entrenar volúmenes altos con gente afín.
La fatiga se acumula y sin recuperación activa, el quinto o sexto día rinde peor que el primero.
Los equipos profesionales tienen las botas de presoterapia como parte del protocolo estándar post-etapa, junto con la nutrición de recuperación y el masaje. Para el ciclista amateur que hace un training camp una o dos veces al año, tener sus propias botas puede ser lo que permita llegar al cuarto día con fuerzas.
El cicloturista y la retención venosa
El cicloturista, que hace salidas largas a ritmo bajo durante muchas horas, tiene un perfil de fatiga distinto al del ciclista de rendimiento. El estrés cardiovascular es menor, el tiempo en posición sedente mayor, y la retención venosa y linfática puede ser más acusada. Para alguien que hace la Mallorca 312 o una ruta de varios días, la presoterapia nocturna permite levantarse al día siguiente sin las piernas bloqueadas.

